Es posible que te resulte familiar el término “astenia primaveral”. Si no es así, seguro que alguien que conoces, o incluso tú, habéis experimentado alguna vez sus síntomas. Los más comunes son: sensación generalizada de cansancio, fatiga, debilidad, pérdida de apetito, irritabilidad, disminución de la libido y dolores de cabeza.

El pasado 26 de febrero, en el Auditorio del Hospital Universitario Sant Joan de Reus, el grupo ALGOS asistió a la jornada ”Big Data y Salud”, coorganizada por el centro sanitario Sant Joan de Reus, el Hospital Universitario (HU) Institut Pere Mata, y el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), junto con la colaboración del Ayuntamiento de Reus.

Las vacunas, sin duda, han salvado la vida de muchos niños aumentando su inmunidad frente a determinadas enfermedades como la rubeola, el sarampión, la varicela, la poliomielitis, la difteria, etc.

De todas formas, la fotografía de un bebé llorando desconsoladamente y agitándose mientras recibe una vacuna que acompaña este post (y que por cierto, fue publicada en la portada del New York Times el pasado 15 de enero de 2015), ha activado mi sistema de alarmas y me ha llevado a preguntarme si no hay otra forma de hacer las cosas. Y efectivamente, la hay.

Esta semana, en este post, pretendemos dar a conocer las principales características clínicas del dolor del miembro fantasma, tal como dar a conocer la implicación de factores psicológicos en este tipo de dolor. La incidencia del dolor fantasma parece ser independiente del género, del nivel de la amputación y de la edad en adultos.

El dolor fantasma continúa siendo menos frecuente en niños y jóvenes, y prácticamente no existe en sujetos nacidos sin una extremidad. Aunque menos frecuente en pacientes jóvenes, datos evidencian que estos pacientes tienen sensaciones y dolor del miembro fantasma similares a de los adultos (Krane & Heller, 1995).

El 9 de febrero participábamos en el programa “Para Todos, La 2” de Televisión Española. Una de las (muy) escasas ocasiones en las que el tema del dolor crónico infantil ha atraído la atención de los mass media. Sin embargo, como cantaba Dylan, los tiempos están cambiando. Y acaso aquella intervención, sin ser la primera, parece que no será la última.

Como ya os hemos comentado en alguna ocasión, el grupo ALGOS lleva a cabo diferentes acciones para ayudar a los niños y adolescentes que tienen problemas de dolor crónico. Una de ellas es la realización de un programa de tratamiento cuyo principal objetivo es mejorar la calidad de vida de estos jóvenes. A continuación te ofrecemos más información, y resolvemos algunas dudas que quizás puedas tener.